Muestra




La escena del arte actual contiene la impronta de muchos artistas que refieren a temas identificables dentro del híbrido complejo que denominamos “religioso”. Diversas son sus aproximaciones: algunos de esos artistas echan mano de estos asuntos a modo de referencia cultural; otros, como alegato social y político; también como parte de una mirada antropológica; están los que trabajan en el marco de una búsqueda espiritual o trascendente; o quienes participan activamente en una creencia establecida cuya liturgia conlleva una producción artística.

 

La religiosidad es, naturalmente, un derivado de la religión, el término que se utiliza para entender los distintos comportamientos y vivencias en ese plano, que muchas veces no resultan colectivos sino más bien formulaciones muy personales. En ese río, el lecho no es de piedra. Más bien lo conforma un limo, barro fluvial que contiene la oscilación de la vida y sus organismos, y la simiente de los que serán. Pero este río no corre unidireccionalmente, siguiendo las coordenadas de la naturaleza física. Sino que, bajo el imperio de otra lógica, la de los mitos, lo hace de modo circular. Así es como estos reviven, se completan en tiempo real, unificando los planos tangibles e intangibles a través de rituales muchas veces alejados de la experiencia cotidiana. Reactivan a tiempo la circulación de la vida, allí donde se había entorpecido, o para evitar ese detenimiento, trayendo al mundo el alivio o el espanto.

 

                                                                                                                      Juan Batalla