La Vidriera




Un fuego de llama plana.
Un edificio escultura, mudo.
Una tulipa transparente, canta.
La melodía tapizada, se desliza.
Tomemos la escena como verdad,
esos actores son tan reales como nosotros.
Se nos parecen, de cuerpo.
Podemos comprobarlo si observamos bien,
son como en los sueños, tan románticos.
Siempre es de noche acá.
Porque es de mentira también.
Todos esos absurdos, adónde nos llevarán.
Y los muebles,¡cómo nos entenderán!

                                                         D. B.