Intervención




Partiendo de los ornamentos de las Salitas de la Fundación, recreo una naturaleza viva y dorada que las habite. Pienso que lo que estamos emulando del reino vegetal, las artes decorativas y yo, es su forma de operar. Una producción modular donde se abren paso las combinaciones, en un proceso continuo de mutación y adaptación.

Siento en círculo ornamento-naturaleza-mi hacer. Lo pongo en loop y me dejo llevar, mientras transformo telas de cotillón doradas en esculturas preciosistas, latentes, blandas, afectivas y orgánicas; para desdibujarme en ellas y ser ornamento y naturaleza a la vez.

La piel se está gestando
en una hiedra llena de capullos
se descaman serpientes, una y otra vez.
y me reconozco
dorada es mi alquimia
profundo mi amor por el oficio,
entonces aparece esa fe inquebrantable.

Eso que parece oro y no lo es, es Oropel.


                                                                                                                          M. L.