Muestra





Invasión 68 Praga reúne 75 fotografías blanco y negro tomadas por Josef Koudelka -y una película seleccionada personalmente por el artista en su extenso archivo- sobre la invasión soviética a la República de Checoslovaquia.

En 1968 Koudelka tenía treinta años. Se había comprometido poco antes a ser un fotografo de tiempo completo, y había fotografiado obras de teatro y la vida de los gitanos, pero nunca había oído hablar del fotoperiodismo. Eso cambió la noche del 21 de agosto, cuando los ejércitos de los países del Pacto de Varsovia invadieron la ciudad de Praga, terminando con el corto período de libertad política en Checoslovaquia, que fue conocido con el nombre de Primavera de Praga. En medio de la confusión de la invasión liderada por los soviéticos, Koudelka salió a la calle para documentar ese momento crítico.






(*) copyright todas las imágenes: Josef Koudelka/Magnum Photos, de la muestra Invasión 68 Praga organizada por la Fundación Aperture y coproducida con Magnum Photos.





El año 1968 estuvo signado por el cambio, en parte tan violento como revolucionario. El asesinato de Martin Luther King Jr. y Robert Kennedy, la Ofensiva del Tet, las protestas antibelicistas a lo largo de los Estados Unidos, los atletas y su saludo de Black Power en las olimpíadas, las protestas estudiantiles en las calles de París y México, y la brutal ejecución de un prisionero del Vietcong fueron algunos de los eventos de ese año que están marcados en la conciencia cultural. Checoslovaquia también atravesaba grandes cambios. La documentación de Koudelka de la invasión que acabó con las libertades recientemente adquiridas de su país y de la admirable resistencia de los ciudadanos checos, es tan fascinante como la fuerza y el coraje que esta obra representa.
Las fotografías de Koudelka de la invasión soviética milagrosamente salieron del país de contrabando. Un año después de su llegada a Nueva York, Magnum Photos las distribuyó, pero las atribuyó a un fotógrafo checo anónimo bajo las iniciales P.P. (Prague photographer) para evitar cualquier represalia en contra de Koudelka o su familia. La intensidad y significación de las imágenes le ganaron al autor anónimo el premio Robert Capa. Dieciséis años debieron pasar para que Koudelka pudiera atribuirse sin peligro la autoría de las fotografías.